Seguramente ya has visto algún video del ex city manager Arne Aus den Ruthen y sus brigadas anti gandallas, en las cuales varios ciudadanos “comandados” o inspirados por él, recogen de la vía pública bienes mostrencos (en un momento te diremos su definición) que invaden o estorban el paso peatonal para “apartar la calle”. Estas acciones, a pesar de que muchos creen que son ilegales,  están amparadas por la ley, ya que el código civil lo ampara.

Antes de que este movimiento tomara fuerza, cabe recordar que Arne era funcionario de la delegación Miguel Hidalgo; sin embargo, cuando el Invea clausuró un edificio de su familia por supuestas irregularidades, se separó del cargo con el objetivo de no entorpecer las investigaciones, por lo que se dio a la tarea de armar sus brigadas ciudadanas, las cuales han cobrado fuerza y ahora están presente en varias partes de la república, no solamente en la Ciudad de México.

Bienes mostrencos, una enfermedad grave

Primero que nada, ¿qué son los bienes mostrencos? Si nos vamos a la definición jurídica, contenida en el Código Civil de la Ciudad de México (la biblia del poder anti gandalla), son todos los muebles abandonados y los perdidos cuyo dueño o se ignore, en este caso serían los conos, botes y llantas con cemento, estructuras metálicas. Esta definición está contenida en el artículo 774, mientras que en el 775 del mismo Código se indica el procedimiento que se debe realizar en caso de encontrarse con un objeto de estos.

El artículo 775, el cual es prácticamente el que fundamenta y ayuda a las brigadas de Arne señala que “el que hallare una cosa perdida o abandonada, deberá entregarla dentro de tres días a la autoridad municipal del lugar o a la más cercana, si el hallazgo se verifica en despoblado”, y precisamente esto es lo que hacen las brigadas anti gandalla, recoger dichos muebles y llevarlos a la autoridad.

Sin embargo, esta tarea no ha sido fácil, ya que los ciudadanos que participan en esta actividad, se han encontrado con varios vecinos que se han molestado, siendo que aunque cometen una falta cívica, señalan que “no está bien” que se lleven sus cosas. Además, se encargan de dar una serie de justificaciones tan absurdas que parece que fueron a la misma escuela para gandallas: se enfermó mi mamá, hay mucha delincuencia, por qué no se van a recoger los de otros lados, es decir, todo un manual de “si nos van a joder, que sea a todos”.

En fin, si les dicen en la calle que recoger este tipo de cosas es un delito o que se los están robando, argumenten con el artículo 775 del Código civil, y ya saben que si la persona se pone muy violenta, pueden llamar a la patrulla para que se los lleve con el juez y paguen su multa.

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